miércoles, 7 de marzo de 2007

Cunts are still running the world

Un temazo de Jarvis Cocker, con el que amanezco últimamente.
Reproduzco la letra, que es pa' leerla.

Well did you hear, there’s a natural order.
Those most deserving will end up with the most.
That the cream cannot help but always rise up to the top,
Well I say: Shit floats.
If you thought things had changed,
Friend you’d better think again,
Bluntly put in the fewest of words,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Now the working classes are obsolete,
They are surplus to societies needs,
So let ‘em all kill each other,
And get it made overseas.
That’s the word don’t you know,
From the guys thats running the show,
Lets be perfectly clear boys and girls,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Oh feed your children on Cray fish and Lobster tails,
Find a school near the top of the league,
In theory I respect your right to exist,
I will kill ya if you move in next to me,
Ah it stinks, it sucks, it’s anthropologically unjust,
But the takings are up by a third, Oh So
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

Your free market is perfectly natural,
Or do you think that I’m some kind of dummy,
It’s the ideal way to order the world,
Fuck the morals, does it make any money?
And if you don’t like it? Then leave.
Or use your right to protest on the street,
Yeah, use your rights but don’t imagine that it’s heard, Oh no no,
Cunts are still running the world,
Cunts are still running the world.

No podría expresarlo mejor.
Ilustración de Mark Bryan.

lunes, 26 de febrero de 2007

Cashback (2004)

Para que no falte la recomendación cinematográfica del mes, sobre todo ahora que estamos de festivalillos, ahí va este excelente cortometraje de Sean Ellis (que también estuvo nominado en su día). Véanlo aquí, y feliz semana.

jueves, 15 de febrero de 2007

A temporary insanity

Love: a temporary insanity, curable by marriage.
AMBROSE BIERCE

Habíamos recogido unos tiernos enlaces para ayer pero se impuso San Ballantine's -que es una celebración como más de solteros-, y nos mantuvo alejados del mundo virtual. De hecho, la resaca tipo tsunami casi nos hizo dudar de la consistencia ontológica del otro, el bueno. Con dolor de cabeza y con retraso, pues, pero con mucho amor, ahí van:
Some brain biochemistry lovin'
Love and madness
xkcd: useless approach
A softer world: higher
Fearless little love poems
Probably the worst love scene ever (esta se la dedicamos a Mastegas)
Have you ever been in love?
The art of bleeding's Valentine
Y como bonus track, esta página que hay que verla porque es un primor. Sí, no tengo otra palabra.
Por cierto, ya sabemos poner música a La Marmitácora.
Je. Je. Je.

domingo, 11 de febrero de 2007

De cortos y robots

Pues de eso va el post; así, sin más circunloquios.
Dannybot de Frank Lesser
High maintenance de Philip Van
Burning safari de VV. AA.

viernes, 2 de febrero de 2007

The Polyphonic Spree

The Polyphonic Spree is a self-described "choral symphonic rock" group from the Dallas, Texas area. The band generally consists of a 10-person choir, a pair of keyboardists, as well as a percussionist, drummer, bassist, guitarist, flautist, trumpeter, trombonist, violinist, violist, harpist, french horn player, a pedal steel player, theremin player, and an electronic effects person. Individual members and the number of musicians, however, vary, because of the flexibility necessary in travelling with such a large band.
Más en la wikipedia.
Juega aquí con los Polyphnic Spree.

Bestias primigenias

Gensou Hyouhon Hakubutsukan.
Museo virtual de criaturas monstruosas.

(Vía La Petite Claudine)

viernes, 26 de enero de 2007

Citizen dog (2005)

Ahí va otro de esos títulos raritos raritos que nos gusta dejar en La Marmitácora: Citizen dog, de Wisit Sasanatieng.

Pod deja su pueblo para buscarse la vida en Bangkok. Allí trabaja en una fábrica de envasado de sardinas donde pierde el dedo índice. Pero en esta película hasta los accidentes laborales son surrealistas. Pod recorre los supermercados de la ciudad en busca de esa lata que contiene su dedo; y encuentra uno, aunque resulta ser de otro compañero de trabajo que a su vez ha encontrado el de Pod. Se intercambian dedos y tan amigos. No obstante busca un trabajo menos extremo y se mete a vigilante en un edificio donde conoce a y se enamora de Jin, una joven con una pedrada importante. Jin está obsesionada con un libro que cayó desde un avión en pleno vuelo, de cubiertas blancas y escrito en un enigmático idioma extranjero, pero escrito para ella. También trata de salvar al mundo de la amenaza del plástico, recogiendo compulsivamente todos los envases que encuentra; pero parece desconocer la noción de reciclaje y los amontona frente a su casa hasta generar una montaña de deshechos que termina transformándose en un oasis en el corazón de la ciudad donde la gente va de picnic, como en Central Park o la Casa de Campo. Los personajes secundarios, por su parte, son más normales: la abuela de Pod —que se reencarna en lagarto—, el motorista zombie —que murió bajo una lluvia de cascos—, una niña de ocho años que cree tener veintidós y su oso de peluche que habla, fuma y bebe como el español medio.

Las reseñas se apuntaron en su día al cliché de «la versión Thai de Amélie»; y lo cierto es que algo tiene de Jeunet y su estética naif: la fotografía dominada por colores apastelados de pijama infantil, los cielos retocados por ordenador como en un folleto turístico. También la esforzada intrascendencia, porque detrás de tanto delirio y tanto colorín uno encuentra un mensaje de vacuidad sorprendente, incluso para los estándares de la época. Aún así, sólo por la audacia visual queda como recomendación cinematográfica del mes. Venga.

miércoles, 17 de enero de 2007

Caro data vermibus

One afternoon in 1625, Francis Bacon was watching a snowstorm and was struck by the wondrous notion that maybe snow could be used to preserve meat in the same way that salt was used. Determined to find out, he purchased a chicken from a nearby village, killed it, and then, standing outside in the snow, attempted to stuff the chicken full of snow to freeze it. The chicken never froze, but Bacon did.
In 1911, Jack Daniel, founder of the Tennessee Whiskey distillery, died of blood poisoning six years after receiving a toe injury when he kicked his safe in anger at being unable to remember its combination code.
In 1916, Grigori Rasputin, russian mystic, died of drowning while trapped under ice. Although the details of his murder are disputed, he was allegedly placed in the water through a hole in the winter ice after having been poisoned, bludgeoned and shot multiple times in the head, lung, and liver.
Antologías de muertes insólitas, aquí y aquí.
Y porque de todo puede pasar en este perro mundo, ahí van dos enlaces que pueden interesar a los más previsores. Es increíble lo que encuentra uno en la internet esa.
Respecto a los suicidios, que es a lo que viene la foto, también los hay bizarros, como el de míster Ronald Opus.
Como postre de este macabro menú de enlaces los dejo con bunny suicides (gracias, redanna).

BONUS TRACK (ACTUALIZACIÓN DEL 25/01): este patito para el baño.

miércoles, 10 de enero de 2007

Los detectives

Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura.

oí sus gemidos, sus náuseas, la delicadeza

de sus fugas.

Soñé con dos pintores que aún no tenían

40 años cuando Colón

descubrió América.

(Uno clásico, intemporal, el otro

moderno siempre,

como la mierda.)

Soñé con una huella luminosa,

la senda de las serpientes

recorrida una y otra vez

por detectives

absolutamente desesperados.

Soñé con un caso difícil,

vi los pasillos llenos de policías,

vi los cuestionarios que nadie resuelve,

los archivos ignominiosos,

y luego vi al detective

volver al lugar del crimen

solo y tranquilo

como en las peores pesadillas,

lo vi sentarse en el suelo y fumar

en un dormitorio con sangre seca

mientras las agujas del reloj

viajaban encogidas por la noche

interminable.


Roberto Bolaño, Los perros románticos (Lumen, 2000)

Puede descargarse el texto completo en Katarsis.

Mike Libby | Insect Lab

Más aquí.

domingo, 7 de enero de 2007

El regalo envenenado

Cuando mueras, los demonios y los ángeles, que son parejamente ávidos, sabiendo que estás adormecido, llegarán disfrazados a tu lecho y, acariciando tu cabeza, te darán a elegir las cosas que preferiste a lo largo de la vida. En una suerte de muestrario, al principio, te enseñarán las cosas elementales. Si te enseñan el sol, la luna o las estrellas, los verás en una esfera de cristal pintada, y creerás que esa esfera de cristal es el mundo; si te muestran el mar o las montañas, los verás en una piedra y creerás que esa piedra es el mar y las montañas; si te muestran un caballo, será una miniatura, pero creerás que ese caballo es un verdadero caballo. Los ángeles y los demonios distraerán tu ánimo con retratos de flores, de frutas abrillantadas y de bombones, haciéndote creer que eres todavía niño; te sentarán en una silla de manos, llamada también la silla de la reina o sillita de oro, y de ese modo te llevarán, con las manos entrelazadas, por aquellos corredores, al centro de tu vida, donde moran tus preferencias. Ten cuidado. Si eliges más cosas del Infierno que del Cielo, irás tal vez al Cielo; de lo contrario, si eliges más cosas del Cielo que del Infierno, corres el riesgo de ir al Infierno, pues tu amor a las cosas celestiales denotará mera concupiscencia.
Las leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un íntimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo.
Silvina Ocampo,"Informe del Cielo y del Infierno",
en La Furia y otros cuentos (Sur. Buenos Aires, 1959)

domingo, 31 de diciembre de 2006

Otra de Calvin & Hobbes

Feliz 2007

hoo hoo hoo

Más en Post Secret.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Children of men (2006)

Si los escenarios de la ciencia ficción distópica cada vez parecen más convergentes es porque cada vez más se proyectan apenas unas zancadas en el futuro. El ejercicio imaginativo que nos exige una representación convincente de una sociedad decrépita es escaso, pues, como bien supo ver el genial Philip K. Dick, no es del todo imposible que el infierno ya sea esto. Hijos de los Hombres captura con eficacia este rollo -o, para expresarlo con un término menos pedante, este zeitgeist- en que estamos inmersos, confundidos pero secretamente convencidos de que las pesadillas que nos devuelve la ciencia ficción apenas son ya una ligera distorsión del presente.
Un régimen autoritario a lo V de Vendetta (2005) pero más discreto trata de frenar la imparable marea de refugiados que amenaza la estabilidad de una Gran Bretaña convertida en una especie de último bastión civilizatorio asediado por el caos político y el terrorismo islámico. Tampoco es por ello un paraíso amenazado -como ocurría en las distopías clásicas- en el que algunos mecanismos chirrían más o menos, sino un paisaje desolado y herrumbroso, erizado de escombreras y controles policiales, donde el óxido consume los despojos del naufragio postindustrial. Podría parecer bajo un primer vistazo que su principal premisa argumental -la creciente plaga de infertilidad que afecta al género humano y ha impedido que ningún niño haya nacido en dieciocho años- es el elemento que menos tiene que ver con nuestro presente. Grave error. Junto a la avalancha de refugiados, que ni siquiera es una metáfora de la inmigración, la población decreciente adquiere la valencia de una ansiedad fundamental de las clases media y alta del primer mundo, enfrentada a una imposible ecuación: queremos mantener el nivel de bienestar que veníamos disfrutando hasta que Ellos llegaron a amenazar nuestro estatus, nuestra identidad cultural, nuestra seguridad ciudadana o cualesquiera objetos de valor de la clase media; pero nuestro inconsciente político sabe que sin Ellos y las amenazas que representan no podríamos mantener el nivel de bienestar privilegiado que queríamos preservar antes de que llegaran, atraídos por nuestra necesidad, nuestro reclamo; nuestra baja natalidad.
No quiero extenderme sobre los aspectos cinematográficos: basta decir que, además de un acertadísimo reparto (impresionante Sir Caine), la dirección es de una elegancia impecable, con los alardes adecuados a cada momento: sobria cuando la historia lo requiere, para que nos fijemos en el relato y no en la tecnología -como lo hacían Gattaca (1997) o Código 46 (2003)-; audaz en las escenas de acción, como en la memorable persecución a bordo de un coche que se niega a arrancar y ha de ser empujado, o en los espectaculares planos-secuencia de la escena final. Alfonso Cuarón firma con este título, probablemente, la mejor película de ciencia ficción de este año.

Una de Forges

Viaje con nosotros

lunes, 11 de diciembre de 2006

El revolucionario

AL TIRANO le gustaba plantear esos dilemas de vida y muerte en los que un padre con dos hijos tenía que entregar uno de ellos a las fauces de un lobo hambriento para así ganar el tiempo que le permitiría huir de la fosa por una escala de cuerdas con el otro pequeño al cuello. Unos optaban por salvar al mayor, otros al menor. Sólo uno sacrificó a los dos. Subió la escala y empleó su vida en derrocar al tirano.

Microrelatos de Juan Pedro Aparicio en La Mitad del Diablo. Páginas de Espuma. Madrid, 2006.

bonus track: La casa del terror

FELIPE SE NEGABA a entrar en la casa del terror pero sus amigos le arrastraban. Él protestaba, aunque se dejaba llevar. "He tenido muy malas experiencias", decía. Literalmente le subieron al trenecillo, le pagaron incluso la entrada y entre bromas y risas, haciendo mofa de sus aprensiones, entraron en el túnel.
El primero en salir huyendo fue el individuo que, disfrazado de espantajo, daba escobazos a los viajeros. Luego los demás, el que hacía de momia, el que hacía de vampiro, el que hacía de bruja, el que hacía de esqueleto fosforescente. El colmo fue ver salir huyendo también al conductor del trenecillo.

Los pasajeros, ya solos, miraron entonces a Felipe y también salieron corriendo. Éste, detrás de sus amigos les gritaba: "Os lo había dicho".

miércoles, 29 de noviembre de 2006

a freak coincidence

Dos palabras: absolutamente genial.
Más en The Calvin and Hobbes Searchable Database.